lunes, 30 de diciembre de 2013

INAUGURAN UN ESPACIO DE JUEGOS EN LA CASA HAROLDO CONTI DEL ARROYO GAMBADO


            El pasado sábado fue inaugurado por la Agencia de Cultura de Tigre un espacio de recreación y juegos en el predio de la Casa Haroldo Conti del arroyo Gambado.

            "Esto fue un pedido que nos hicieron los vecinos del Arroyo Gambado porque querían tener un espacio público; y por lo general en el Delta no hay. Son muchos matrimonios jóvenes que con sus hijos quieren tener un lugar para recrearse y disfrutar en su tiempo libre. Por eso, sumamos juegos de madera y otros servicios para la comodidad de todos, como la ludoteca que va a permitir que todos los niños puedan acceder a juegos infantiles, cuentos y demás. Estamos muy contentos con esta iniciativa y esperamos que todos lo puedan disfrutar durante este verano", destacó el director ejecutivo de la Agencia de Cultura, Daniel Fariña.
 


 

            La casa de Conti fue restaurada en 2009 e inaugurada como museo. Se encuentra abierta dos días por semana, y la comunidad isleña hacía tiempo que reclamaba por más actividades en un espacio que parecía dormido.

            Se colocaron un tobogán, hamacas, y un set de juegos de mesa para quien quiera solicitarlos.

            Hace tiempo también se juntan firmas para presentar a la municipalidad de Tigre, una solicitud para que allí funcione un salita pediátrica, ya que el predio se encuentra enclavado en una zona donde viven muchas familias de manera permanente.

lunes, 23 de diciembre de 2013

DEL CANCIONERO ISLEÑO DE DON ÁNGELES TARRAGÓ, POETA DEL RÍO, PESCADOR GUITARRERO: "MAREBITA".


 

MAREBITA

 

 

Hombre y arroyo abrazados
Lloran un sueño que se va.
Honda es la calma del barro
Que en la costa viene a dar.

Vientre de tierra que acuna
Las semillas de los sauces,
La sonrisa e los gurises
Las payadas de ipacaá.

En silencio crece el agua,
No le avisa al distraído
Y le gana al alvertido.
Ve el paisano hundir su ejuerzo,
Y en su pozo como escuerzo
bronquea la victoria ‘el río.

Y allá van en los biguases
Las dulzuras de los díaj
En que el hombre florecía
Entre el barro y loj uncales.

Ai moja el sol al arroyo.
queda el rancho humedecío,
Un islero ensombrecío,
Y uno guesos de dolor.

En silencio baja la agua.
Se va linda como mujer,
Orgullosa en su correr,
Dende el rancho el pobre oserva,
Como se van sus reservas
En las faldas de su bien.

 

 

domingo, 22 de diciembre de 2013

OKUPAS por Norberto Ralt


Norberto Ralt es el creador de la “crónica periodística fabulósica” o “sarassa”. Cualquier semejanza con nuestra realidad isleña es pura coincidencia.


El señor Ralt, enfadado con la cofradía tras ser tildado de "Careta" por concurrir a la tertulia vestido elgantemente.
    
   Poco antes del cierre de esta edición, participé como cronista de una reunión realizada con motivo de la creciente tendencia a ocupar terrenos y casas en las islas del Delta. Esta práctica, que algunos no dudan en calificar como de “verdadero flagelo” se encuentra en un in crescendo tal, que hasta los propios protagonistas de las ocupaciones han comenzado a preocuparse por el alarmante índice de usurpaciones presentado durante el año en curso y el pasado 2011.  Según la consultora “Sagarcha” de Graciela Sagarcha,  la toma de viviendas y tierras ha aumentado en un cuatrocientos por ciento durante el primer semestre del 2012. Asimismo, y en igual período, la presencia de “lumpenaje” en el lugar se ha triplicado, llevando los índices a cifras históricas que se manifiestan en una espiral ascendente que sólo Dios sabe hasta dónde llegará y de qué manera alterará el ecosistema propio de nuestros humedales.  Las estadísticas son alarmantes: por cada diez habitantes, cinco  son lúmpenes.

            Mucho mas tarde del horario convenido comenzaron a llegar los melenudos de todos los puntos cardinales trayendo mate y buena onda. Con atuendos pintorescos, turbantes en las cabezas y sus piraguas pintadas de colores divertidos fueron arribando de a poco al lugar, un sitio próximo al muelle “El dragón rítmico”. El moderador del encuentro resultó ser el “Pelu” (nadie sabe determinar a ciencia cierta si es apócope del Peluca o Pelusa, secreto que guarda con hermético celo) quien se impuso de manera natural  debido a su larga trayectoria en las islas. Considerado un okupa benéfico, el “Pelu” es reconocido socialmente por los isleños ya que ha logrado insertarse en la comunidad mediante conductas ligadas al trabajo, al respeto y a la interpretación de los hábitos, usos y costumbres de nuestra idiosincrasia.  

 A continuación transcribimos y editamos los puntos más salientes de los diálogos escuchados.

Pelu: “¿Bueno…a ver…que pasa?”

Colo: “Lo que pasa es que se está viniendo mucha gente, loco…y yo vine acá para estar tranca”

Pelu: “¿Y entonces?”

Colo: “Y… ¡Yo vine acá para estar tranca, loco!”

Coqui: “¿Qué decís Colo? ¡Si vos lo trajiste al Piru!”

Colo: “Con el Piru está todo bien, man.”

Tuquito: “¡Ese Piru es un chanta! Al tano lo garcó con un paquete de yerba y a mi me debe un peso.”

Colo: “Ehh… ¿tanta historia por un peso? ¡Si tus viejos son millonarios!”

Tuquito: “¡Y los tuyos también! El Piru es re garca loco.”

Pelu: “¡Ojo che, no hablemos mal de los que no están presentes!”

Tuquito: “Si está tirado ahí (señalando con el dedo a un costado de la zanja) re fisurado.”

Colo: “Callate….pobrecito…no lo despertés, que anoche se quedó tocando el tambor hasta tarde."

Pelu: “Piensen que hay gente que vale la pena. La tierra es del que la trabaja. Si no miren a la Turquita, que se metió en lo que era la quinta de Albinoni, como se está poniendo las pilas con la casita.”

Nando: “¡¡¡Uyy...esa mina es cualquiera!!! ¡A la casa no le hizo nada y se está cayendo a pedazos! Está embarazada. ¡Dice que va a tener familia ahí! ¡Es un bardo!”

Pelu: “No pasa nada man…tener un pibe es re natural…además la flaca es pura luz.”

Nando: “Ehh…este…pero…¡¡Si en la casa no tiene luz!!”

Pelu: “Yo digo luz en el corazoncito….además esta semana voy y la cuelgo. Ya le consiguieron un cable.”

El Caca: “Es un peligro… ¿Mira si cuando tiene al pibe le pasa algo y tenemos que salir todos corriendo, che?”

Rulo: “Pará…pará…a Martincho le afanaron el cable… ¿no será ese?”

Pelu: “No, éste se lo dieron los de la Muni. Pero no se deliren,  volvamos al tema…”

Rulo: “¡¡Pará…a Marticho le afanaron el cable!!”

Rolo: “El cable se lo afanó el Peke.”

Rulo: “¿Quién es el Peke?

Rolo: “No sé.”

Todos: “????????????”

Pepo: “Al Peke lo trajo la Pipi, de la feria de San Telmo.”

La Pipi: “Yo no lo traje, loco. Se lo trajo Rulo.”

Rulo: “Yo no lo traje….¿Quién es el Peke? ¿Quién es el Rulo? ¿En dónde estamos?”

Todos: “???????????”

Chichi: “El Peke es ese de barba.”

Pepo: “¿¡Si todos tenemos barba!?”

Pelu: “Bueno, paren…no importa quien lo trajo. Por ejemplo Coco que vino hace poco tiene re buena onda. En el horóscopo maya es guerrero cósmico.”

Pepo: “¡Ma que cósmico...ese es un CÓMICO!… ¡Ojo! Aléjense de ese pibe que es un espía…un trucho…dice que es antisistema y transa con medio mundo. Se la pasa haciendo dedo, parando lanchas para que lo lleven a Tigre.”

Rulo: “Si vos también hacés dedo. ¿Qué decís?”

Pepo: “¡Y vos también!”

Rulo: “Ehhh..esteee….ehh…yo porque ando sin remo… me lo llevó el agua…”

Nando: "¿Qué remo? ¡Si vos remás con un palo….chabón!”

Rulo: “¡¡¡Y vos también!!! ¡Una vez te vi remando con un trapo! No se puede remar con un trapo, hermano.”

Nando: “Callate forro, si voy corriente a favor la piragua algo avanza.”

            Por un momento la conversación pareció perder el eje, desvanecerse en una discusión estéril. A poco se sintió el aroma dulzón de la amistad que los hermanó a todos nuevamente. Los comensales comenzaron a desparramarse por el suelo y a reír. Los escuchamos discurrir apasionadamente  sobre el horóscopo Maya (nos pareció que muchos “tocaban de oído”) y las propiedades benéficas del cebollín. Que si se lo mezcla con esto, que si se lo mezcla con aquello…. Que tenés que ser cuidadoso, que podés quedar tarado, que “te comés un viaje alucinante”, etc. Fue el Pelu quien entonces, con sabiduría, pronunció sus palabras que todo lo esclarecen: “¡¡Tenemos que unirnos loco!! Tenemos que tirar para adelante todos juntos…si no, ES UNA LUCHA DE HIPPIES CONTRA HIPPIES. ¿Hicieron algo esta semana para lograr establecer un vínculo más próximo con la isleñidad, cambiaron algunos hábitos para poder integrarse a la comunidad? Miren que hay muchos resquemores entre la gente. A ver…. ¿Chucho conseguiste laburo?”

Chucho: (Levantando los hombros) "Je, je….."

Pelu: "¿Dejaron de mirar con inquina al que, con su trabajo, pudo comprarse un trakker? ¿Saludan y agradecen cuando les bajan la marcha para no hacer marejada?"

Todos: (Levantando los hombros) "Je, je….."

Picho: “Es que esos motores contaminan el planeta loco.”

Pelu: “¿Y vos que andás con un Yumpa que lleva un litro de aceite en cinco de nafta? Es como arrojar plutonio al río.”

Picho: “------.”

Pelu: "¡Tienen que esforzarse más muchachos! ¿Dejaron de comer frutas en la colectiva de las ocho y media? Che, la gente que viaja se queja de que hay una baranda bárbara a mandarina."

Todos: (Levantando los hombros) "Je, je…."

Pelu: "¿Dejaron de sacar naranjas y nueces de las plantas de Don Catzune? ¡Miren que es viejo pero no boludo!"

Titi: “Yo saqué nueces pero de las que estaban caídas en el piso.”

Pelu: “¡Mas vale! ¡Nadie se sube a una escalera para sacar nueces Titi! ¡No lo hagas más! Hay que ser respetuosos con la gente del lugar, con los que están desde antes que nosotros, no hay que joder a nadie, no se olviden que el que se quema con pachuli ve un hippie y llora.”

            Hay veces en que la voz de la sapiencia sobresale por sobre cuestiones pueriles, menores, y la razón vuelve a adueñarse de la conversación. Todos asintieron en silencio con sus cabezas y fueron marchando, ya de noche, de a uno en fila, en sus piraguas estelares (sin luces… ¡y era sábado!), remando con palos, trapos, cañas y tablas. Uno muy ocurrente utilizaba para propulsarse un par de ojotas viejas, otro intentaba remar con la pesada puerta de una heladera SIAM 75, que parecía no poder gobernar.

El sabor amargo que sentimos al promediar la reunión se transformó, al final, en un dulce sentimiento de alegría. ¡Qué lindo es ver unida a la juventud de la isla!  Que placer experimentamos al observar a estos muchachos luchando mancomunadamente por tan elevadas causas habitacionales. Estos comportamientos nos hacen creer que no todo está perdido. Nos hacen sentir que hay una generación entera que va en una dirección clara, que posee un sino determinado por el cual viven y luchan de manera tan pero tan pasiva que da envidia (sana) verlos. ¡Chau muchachos! ¡Sigan siempre así!


viernes, 13 de diciembre de 2013

Se supo: “DELTA ECO NAT GÁROMP” no era sustentable.

Ante la preocupante proliferación de "Emprendimientos de mierda" en el Delta, el periodista Norberto Ralt hace una grave denuncia tras investigar en profundidad uno de esos adefesios turísiticos: "Se supo: “DELTA ECO NAT GÁROMP” no era sustentable".

Un verdadero Ralt enojado ante la barbarie del turismo depredador que le enreda el chicote para pescar taruchas en su pequeño arroyo de la segunda sección.



Antes de dar comienzo a este nuevo relato deseo hacer algunas aclaraciones previas. Los otros días recibí, a través de la lancha colectiva, una esquela enviada por los responsables del Boletín Isleño en la que se me notificaban dos cosas. La primera estaba relacionada con el tenor de mis escritos y resultaba más bien una imploración tendiente a que le “bajara el tono” a mis relatos, ya que algunos los consideran algo “zafados”. La segunda cuestión tenía que ver con el interés de un auspiciante que manifestaba el deseo de “sponsorearme” a través de un anuncio de $100. A la primera de las demandas me negué categóricamente y, cuando la colectiva bajaba de vuelta para Tigre, devolví mi respuesta que decía lo siguiente: “Estimados José y Ferdinando, jamás he de bajar la cabeza. No me agradan las “agachadas” y me debo a mis “caros” lectores de la isla, a quienes no puedo, ni debo defraudar. Cómo dice un buen amigo mío: siempre digo la verdad cuando miento.

En cuanto al tema del “sponsoreo”, debo decir que me ha llamado bastante la atención esta insólita situación. Tener un auspiciante que prefiere inmolarse adhiriendo a mis escritos en vez de pagar por un aviso tradicional, debajo de los inofensivos “Corresponsalitos” de la página siete, me sonó raro y hasta sospechoso. También evalué, en un principio, que el magro pago de $100.- que ofrecía mi mecenas era insultante, pero después vi los papelitos en donde anoto la deuda de la almacenera y pensé…bueno…todo sea para poder seguir pagando el vino que saco fiado todas las semanas.

Así es que acepté nomás y en la lancha de las 15hs., sin más dilaciones, llegó el contrato que rubriqué con mi firma y envíe de vuelta a la redacción del Boletín. Resulta que ahora debo hablar bien de cierto lugar recreativo y mencionar su nombre tres veces en algunos de mis relatos, a modo de “chivo”. Por ejemplo: “Me encontraba degustando mi tradicional whisky con soda en un lugar de ensueño. Saboreando los exclusivos platillos, elaborados con los mas “nobiles” vegetales que solo se pueden obtener en verdulería “Carlitos” (acá van otros $33,333 de “Carlitos”). Viví Beixa Flor...Fumate el Delta”.  Por cada una de estas tres menciones recibo a cambio $33,333 de retribución. No está bien, pero tampoco está tan mal. Tal vez empiece en la próxima entrega.

            Volviendo al tema que nos concierne, debo decir que todos hemos quedado patitiesos  con la denuncia formulada por el “Comando 728”, que terminó echando por tierra la mascarada que resultó ser el emprendimiento turístico “DELTA ECO NAT GÁROMP”, pues parece ser que tenía poco de DELTA, menos de ECO, nada de NAT y mucho de GÁROMP.

Las veinte hectáreas destinadas al “eco turismo empresarial natural” se encuentran ubicadas en el arroyo “La Ranita”, hasta hace algunos años una zanja completamente tapada a la que era imposible ingresar los  días de agua baja y que, gracias a los refulados con los que fueron rellenados los terrenos, hoy tiene una profundidad de quince metros. Toda la zona era navegada, en forma permanente, por las imponentes embarcaciones “ecológicas” propiedad de los responsables del emprendimiento, que pasaron de ser, en un periquete, benefactores del Delta a meros promotores del turismo depredador o, a partir de ahora, turismo “garompa”. Propiedad de un consorcio cuyo gerente es el empresario italo-norteamericano Timothy Bompette, “Delta Eco Nat Gáromp” no solo violó las leyes ambientales nacionales, sino que también incidió grandemente en el deterioro social de la zona. Lo inconcebible de la situación es que el bochornoso complejo fuera  auspiciado y subvencionado por el estado que, además, lo categorizó bajo el status de “sustentable”.

De la denuncia se desprende que:

·         La puesta en marcha del emprendimiento y la permanente pasada de embarcaciones destruyeron costas, botes y muelles de los vecinos de la zona.

·         Estas lanchas de transporte privado NO eran ecológicas. Los cuatro motores en línea que propulsaban a cada una de ellas no eran ni E-Tec, ni Four Stroke, ni nada por el estilo, sino  cabezones Mercurys de 150 hp., modelo 77 que, con seis cilindros, gastaban 100 litros la hora, “fumaban” que daba miedo, rompían los tímpanos a medio mundo y ahuyentaban a toda forma de vida animal circundante.

·         Los felinos enjaulados, autóctonos de la región, que publicitaban a través de la web, no eran más que “togas” traídos de Carupá para amenizar las veladas empresariales y las reuniones con funcionarios que venían en busca de relax y “algo más”.

·         Los empleados se veían obligados a firmar un contrato de “confidencialidad” por el cual se comprometían a callar y a no divulgar jamás las alternativas de lo que sucedía del otro lado del alambrado electrificado que protegía al predio.

·         Hincha fanático de la Academia Racing Club, Tim Bompette modificó la geografía del lugar en forma aberrante. Desde el aire podían apreciarse los movimientos de suelo realizados y las impactantes lagunas artificiales con amarras, que dibujaban, en uno de los casos el rostro de Ramón Ismael “el Mencho” Medina Bello y en el otro el del eterno “Chango” Cárdenas.

·         El volumen y la dudosa calidad de la música con la que bailaban los conchetos en las “fiestachas” que organizaban, así como también el show de fuegos artificiales de los días sábados terminaron por ahuyentar a los lugareños históricos y, nuevamente, a la fauna de la zona.

·         La escandalosa iluminación nocturna modificó en pocos años la dinámica natural de la biodiversidad que habitaba el arroyo.

·         El cementerio de corbatas, que los “caretas” arrojaban luego de ser utilizadas como vinchas en los “bailongos”, contaminaba el suelo de la isla ya que no eran biodegradables.

·         Todos los deshechos cloacales eran arrojados, derecho viejo, a un piletón a cielo abierto, mediante un caño de ocho pulgadas, que se encontraba en el fondo. Por lo tanto se desprende que, el tan promocionado “Avistaje de Tarariras con binoculares desde un amplio deck”, que difundían por internet, era escalofriantemente falso.

·         Un dato incomprensible es que, en todas sus publicidades (folletería, página web, etc.), se omitía la presencia del río y del paisaje isleño. En cambio, abundaban las fotografías de yacuzzis, piscinas de aguas transparentes, duchas escocesas, yates y fiestas en imponentes salones.

Luego del escrache, los responsables políticos de haber habilitado al adefesio turístico, revocaron los permisos, clausuraron las instalaciones, cancelaron los subsidios y salieron, rápidamente, a pronunciarse en favor del turismo sustentable.

Queda como conclusión una breve reflexión: los emprendimientos turísticos están pretendiendo incorporar el concepto de la sustentabilidad que, desde éste y otros medios, se ha comenzado a promover con cierta insistencia. Resulta que ahora, hasta los propios depredadores se manifiestan en contra del turismo depredador e intentan despegar de él mediante la utilización de un discurso falso. Hay que estar muy “al loro” porque, de ahora en más, nos van a querer embarullar con nuevas - palabras - viejas como: “Humedales”, “Palafitos”, “Sustentabilidad”, “Depredación”, “Eco” y “Nat” para mimetizarse con nosotros.

Pueden engañarnos por un ratito pero, a la final, las cosas bien se saben…como pasó con “Delta Eco Nat Gáromp”, cuyo financiamiento y funcionamiento no se sustentaban ni medio. 

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA ÚLTIMA BATALLA DEL “POMO” MAISTEGUIS. Especial para Boletín Isleño por Alberto Muñoz.

El Boletín Isleño sigue aportando a la literatura de la isla. En este caso, ofrecemos uno de los exclusivos relatos que el escritor, dramaturgo, guionista y músico Alberto Muñoz escribió para nuestro periódico.





No muchas son las personas que honran su vida pasada. El “Pomo” Maisteguis, sí. Había sido en los años cincuenta fundador del M.A.I. (movimiento anarquista isleño) y el responsable de que la policía y la prefectura no metieran las narices en su comunidad habitada por gente floja de papeles, o escapados de países limítrofes, o artistas que las ciudades terminan escupiendo. Su coraje era respetado y temido, también su silencio y su soledad. Los años pasaron y los viejos militantes del M.A.I   fueron abandonando las islas; no eran más de quince, pero conformaron una hermandad bajo los sauces, discutiendo restauraciones, deudas pendientes, o estrategias para disciplinar a los uniformados. Tenían algunas armas que compartían y algunas mujeres que iban cambiando de rancho y de hombre, recibiendo de distintas bocas las doctrinas de Mijaíl Bakunin.

Ya retirado de aquellas actividades belicosas el “Pomo” Maisteguis vivía sin ser visitado. Sus dos hijos habían muerto y quedaba nomás un viejo amigo anarquista, “el Gabriel”, con quien ya no hablaba.

En el último diciembre lo sorprendió la llegada de un trucker a su muelle. Tres jóvenes que no parecían de las islas descendieron con carpetas y celulares trayendo una propuesta para la compra de su rancho y de sus tierras. Venían con una oferta tentadora: tres veces el valor de toda su quinta. El “Pomo” Masiteguis dejó que los muchachos hablaran. Los llevó a ver los árboles, el galpón, la quintita, las embarcaciones en desuso pero fuertes aún, los motores, sus herramientas, los frascos con los clavos y las tuercas, los 16 filtros de barro activos, los animales, presentándolos de a uno como un maestro de ceremonias. Abrió el álbum de fotos con los quince compañeros sentados bajo los sauces, sus hijos, su mujer y el tomo uno, apolillado, de Bakunin. Los del trucker recibieron como respuesta un “no” rotundo. Maisteguis no vendía. Los del trucker subieron la apuesta. ¿Qué habría en esas tierras? -pensaba “el Pomo”-, ¿por qué tanto interés en esos jóvenes que claramente no eran de las islas?-.

Los del trucker tenían que resolver su negocio ese mismo día: la oferta no era de ellos sino de “Bacca”, un importante inversor que tenía entre manos un gran negocio en las islas. Bacca quería esas tierras. Los jóvenes del trucker recogieron las carpetas, los celulares y se fueron con el “no” rotundo y masticado del viejo “Pomo” Maisteguis. Nada había que pensar, los despidió desde el muelle como quien se despide para siempre de una idea.  

Al poco tiempo supo que “el Gabriel” había vendido. Lo mismo pasó con sus vecinos de cada lado y con aquellos que vivían en la orilla de enfrente. Todos sucumbieron ante el fajo de billetes. Los jóvenes del trucker pasaban frente al rancho del viejo anarquista y saludaban socarronamente con la misma sonrisa que ya les había visto cuando les mostraba el álbum de su familia.

Todo el mundo se deshacía de sus casas.

Llegaron máquinas, guinches, dragas, plumas para levantar los terrenos aledaños. Se lo empezó a ver al señor Bacca, de elegante sombrero blanco. Compró una casa lindera al “Pomo” Maisteguis. Los jóvenes del trucker continuaban pasando, levantando los brazos para el saludo y sonriendo socarronamente.

Llegó la última propuesta, esta vez la llevó el propio señor Bacca, personalmente. La cantidad de dinero ofrecido alcanzaba para vivir sus últimos años sin premuras, inclusive con la posibilidad de comprar una buena casa en la primera sección. El empresario terminaba sus frases siempre de la misma manera “hay que hacerse a la idea de que las cosas cambian”… pero, para el “Pomo” los principios eran los principios. Maisteguis le dio el último “no” rotundo y le prohibió a Bacca que volviera a pisar sus tierras. Los del trucker se llevaron a Bacca sin perder la oportunidad de saludar.

Al año, desembarcaron más de cien animales en las tierras linderas, ahora rellenadas y levantadas. Esos bichos no eran de la zona, ningún lugareño los había visto jamás.

Búfalas, animales enormes productores de leche para hacer mozzarella: unas pelotitas blancas como el sombrero de Bacca.

El terreno del “Pomo” quedó más bajo que el resto, un pozo; lleno de agua en cada repunte. El olor a mierda de las búfalas llegaba con todos los vientos hasta las propias narices del viejo anarquista. Los perros las atacaban arrancándoles carne de las patas y llevándoselas como trofeos a la cocina. El “Pomo” Maisteguis se sentía traicionado, sus antiguos compañeros anarquistas habían negociado sus tierras, y él estaba demasiado viejo para disciplinar al del sombrero blanco.

Una nueva batalla, como en los viejos tiempos, pero ahora solo y cansado.

No necesitó releer a Bakunin para visitar al señor Bacca; entró pateándole la puerta, le destrozó la cabeza de un culatazo y dispuso de la inmensidad del monte para ocultar el cuerpo. Al viejo fundador del M.A.I. le venían a la cabeza las palabras del empresario “hay que hacerse a la idea de que las cosas cambian – Y sí, se decía el “Pomo” Maisteguis, van a cambiar…ellos querían la mozzarella de búfala…ahora tienen la de Bacca…

 

“LOS MILRODS” y “LA TORTA FRITA DE DEL SARGENTO PIMENTÓN”

Nuestro Cronista Norberto Ralt descubrió la historia de una histórica banda isleña que ha sido injustamente olvidada. En este memorable relato desempolva el recuerdo de estos héroes de la música del Delta.



Nuestro maestro del periodismo pescado "in fraganti" por Braian, marinero de la colectiva, un domingo mientras jugaba a la pelota en su lejana quinta

           
      Ahhh…las plácidas mañanas que transcurren con el devenir de las aguas. El trinar de las aves y, a lo lejos, la voz de “Hetitor” Larrea en la radio, que viaja entre el sauzal. Temprano anduve arreglando la motosierra y, alrededor de las 11hs. me encontraba tomando unos mates con mi señora mientras oíamos la audición de la joven María Bradley por “FM La Barca”. Esta chica, debo decirlo, me cae en simpatía. La cosa es que un lanchón atracó en mi muelle con tres fulanos abordo. Uno de ellos, caucásico y de mediana edad, se presentó como Adalberto Zagardúa, del estudio jurídico “Chanta Pufi & Asociados”. Su acompañante, un asiático de aspecto bastante turbio, dijo ser representante de la inmobiliaria “Ghost”, con dirección en San Fernando. Venían de visitar unos loteos en el Caraguatá con mapas y papeles. Ahora la corriente los había traído a mi puerta en la búsqueda de unos terrenos de los que, según dijeron, poseían toda la documentación en regla. La situación me resultó sospechosa, sobre todo teniendo en cuenta los inquietantes nombres de la inmobiliaria y del bufete de abogados, que los habían comisionado. Lo primero que le pregunté a uno de ellos fue: ¿“Vos sos del bufete? Dame un pebete de jamón y queso y una Manaos de naranja.” Luego, ante el mutismo que presentaban, intenté tantearlos con dos o tres preguntas y cuando se mostraron vacilantes, ligero, los mandé “a paseo”. Arrancaron la lancha rápido y huyeron despavoridos. Al coreano llegué a asestarle un latigazo con el mojarrero, que era lo único que tenía al alcance de mi mano, en la zona lumbar. Mientras se alejaba me gritó en perfecto castellano: “¡Puto!”. Estas aves rapaces que andan por todo el Delta se desalientan, casi siempre fácilmente, cuando se enfrentan a posturas firmes. Cuestión que la desagradable secuencia me quitó el buen talante y busqué refugio en la música el resto del día.

            Para los que no me conocen, les cuento, que a mí me gusta tocar la armónica y danzar el twist. En 1962 participé del rodaje del film “¿Quién quiere bailar el rock?” en cuyo fabuloso elenco se encontraba la genial Violeta Rivas y mi querido amigo Lalo Fransen. A partir de allí cultivé un hermoso romance con un estilo de música provocador y sensual. El solo hecho de pensar en esas pelvis bamboleantes estremece mis más íntimas fibras.

            Soy un melómano empedernido. Si, si, em-pe-der-ni-do. La avidez en la búsqueda de rarezas y “out takes”, como le dicen en Norteamérica, me depararon hace más de veinte años una sorpresa de índole trascendental para la historia de la música internacional. Don Carlos Irala, un viejo manco de la Tercera Sección me contó una vez que, en la década del 60, había integrado un conjunto musical cuyo nombre llevaba hacia de la isleñidad más profunda: “Los Milrods”. Así fue que relató historias de festivales y carnavales, que presumí, eran desvaríos atribuibles a la “chochera” del pobre anciano. El fin del grupo se habría producido cuando Don Irala se mancó usando una sin fin.

Portada del primer simple de
"Los Milrods"
Dos años después de su muerte en 1989, en un atardecer neblinoso, un paisano de unos setenta años y apariencia simiesca se apareció por casa con dos cajas que contenían cintas de grabación enrolladas en unos carreteles. Diga que guardo aún mi viejo grabador de cinta abierta que si no… hubiera resultado difícil conocer el misterio que en ellas se encerraba. El enigmático hombre me dijo: “La rampla de mi casa estaba refalosa. Perdone la embarrada. La canoba se fue a pique en la mareba. Perdone la mojada, Don”.

            Entre los carretes de las cintas había también algunos papeles. Yo tenía entre mis manos un documento histórico irrefutable sobre la paternidad de “Los Milrods” sobre el movimiento musical de vanguardia llamado psicodelia. ¿Cómo es que un grupo de muchachos de la Tercera Sección de islas habían logrado en 1965 tal proeza creativa, adelantándose incluso al movimiento nacido en Inglaterra?

            Benigno Dallalibera era un inescrupuloso bolichero proveniente de Catanzaro, Italia. Sus productos eran siempre de baja calidad o mal habidos. Los vencimientos estaban burdamente adulterados con la caligrafía deplorable del ruin comerciante, más o menos como pasa hoy en día. Carlos, Juan Carlos, Carlitos y Carolo trabajaban haciendo la madera en el deslinde del terreno de Benigno, por lo que vivieron tres meses consumiendo las porquerías en mal estado que obtenían a un precio prohibitivo. Por las noches y luego del titánico menester de “burrear” palos de álamo al hombro tocaban la guitarra y también el acordeón. Al principio los alegres chamamés se oían a la distancia. Llevadas por la brisa las notas musicales y los coloridos cánticos joviales hacían el deleite de los vecinos distantes que reposaban en sus muelles a la escucha de melodías que auguraban la placidez de una noche de descanso. Hacia el final de su estadía en la quinta en donde hacían la madera, los indescriptibles sonidos antinaturales -para la sociedad de aquella época- presagiaban un pernocte interrumpido por sonoras pesadillas recurrentes.

            Tal parece que “los fabulosos cuatro” habrían sufrido en principio una fuerte intoxicación por ingerir atún en mal estado, comprado en lo de Dallalibera. Cómo broche de oro, el corolario estuvo dado por el hecho de que,  durante los tres meses de estadía, las noches –que después se transformaron en interminables días- estuvieron abundantemente regadas por un vino deplorable de nombre “Sos Boleta”, envasado y producido, según rezaba su etiqueta, en el Arroyo Falso s/nro. – Islas de la Fantasía. Entre tanto, el abatimiento físico provocado por el atún pretendió ser curado con la ayuda de anfetaminas, que el innoble almacenero vendió por aspirinas. El resultado de todo esto fue un desorden psíquico que se trasladó de inmediato a su música. Ya no volvieron a tocar las sierras ni a voltear plantas, se dedicaron a divagar por la isla con sus instrumentos desafinados.

La historia se precipita cuando un joven comerciante de telas del Once, Jacobo Epstein, los descubre un fin de semana tirados en una zanja, adentro de su propiedad. Luego de sacarlos del barrial el muchacho los aloja unos días en su casa hasta su recuperación definitiva momento en el que comienzan, sin pausa, a consumir pastas y vino nuevamente. Epstein, que se engancha pronto en la joda con ellos, los lleva a Buenos Aires. Su tío tiene un estudio de grabación en el centro en el que registran dos temas: “La Torta Frita del Sargento Pimentón” y “Adorable Santa Rita”. Estas composiciones, que hasta principios de los noventas, se encontraban desaparecidas, son el inicio de una corriente musical que dio entre sus mejores frutos a conjuntos como Pink Floyd, The Jimmy Hendrix Experience, Cream y María Marta Serra Lima y el Trío Los Churros.

En “La Torta Frita del Sargento Pimentón” la letra alucinante despierta similitudes con la obra de poetas malditos surrealistas, desconocidos por estos cuatro e incultos jóvenes isleños. La canción está dedicada a un panzón miembro de la Policía de Islas que se encontraba destacado en Borches y era célebre por la preparación de unas excelsas tortas fritas. La poesía inconexa repite palabras como si fuera un mantra: “Grasa… Bovina… el Sargento Pimentón… canoba astral… sauce animal… garrafa… grasa…  garlacha… Boooorches…yeah, yeah, yeah…”

De más está decir que el simple con los dos temas fue un rotundo fracaso. Nadie quiso agarrarlo ni regalado. El optimismo de Epstein, alimentado por una suerte de “pedo mental” en el que se encontraba embarullado, lleva al conjunto a viajar, a mediados del año 1965, a Europa en busca de escenarios y público de mayor receptividad hacia este tipo de música experimental. Producen varios shows en Alemania y Francia, hasta que en noviembre llegan a Londres. Allí se codean con la flor y nata del rock, pero la fama y la joda terminan por diezmarlos física y mentalmente. Regresan a la isla para las navidades hechos un trapo de sentina, mojado y aceitado.

            Si el tema “Tomorrow never knows”, grabado por los Beatles en 1966, abre la puerta a la temprana psicodelia, “La torta frita del Sargento Pimentón” resulta la llave que destraba su cerrojo. A esta altura y con las evidencias que obran en mi poder nadie puede discutir la influencia que “Los Milrods” tuvieron en las más grandes bandas inglesas de finales de los 60´s.

"Los Milrods" se presentaron por última vez en el Recreo Blondau ante una audiencia de cinco borrchines
            A los últimos conciertos que dieron en el “Marquee” de Londres llegaron en Rolls Royce y fueron vistos por miles de personas. Cuando regresaron al Delta, se presentaron en las islas de Campana sobre el escenario del Recreo Blondeau de Carabelas y Canal Alem, al que arribaron en un pontón de fierro con pata surubí. Los cinco borrachines que oficiaban de público intentaron golpearlos antes de que finalizara el primer tema. Destrozaron sus instrumentos y Carlos, Juan Carlos y Carlitos huyeron desesperados, hacia la nada, que es la noche isleña. Tuvieron que tirarse al agua y nadar. El que peor la llevó fue Carolo a quien  los parroquianos, envenenados por el alcohol, intentaron “acceder” por la fuerza. Gracias al casero del lugar que disparó un tiro dentro del recinto con la escopeta española de un caño, apenas sufrió un sutil y hasta agradable “puerteo”.

            Los pasos de “Los Milrods” se tornan difusos entre los años 1967 y 1971. Alguien me habló de recitales en la provincia de Buenos Aires y de conciertos en casamientos isleños. Otros dicen que en los carnavales del Club Comunicaciones y Ferrocarril Oeste compartieron el escenario con Almendra, Manal y  Los Gatos.  

Tal parece que, hacia 1971, su música se habría vuelto demasiado compleja para ser interpretada en vivo y terminaron finalmente regresando a la Tercera Sección para seguir haciendo la madera en las quintas productivas.

El último e irrefutable documento que consigna la existencia y el valor histórico – musical de los “Fabulosos cuatro del río” es una fotografía impresa en la revista “Pin Up”, fechada en 1969. Allí se puede ver al “flaco” Spinetta maravillado, escuchando en vivo a “Los Milrods”, con el mentón apoyado entre sus manos. En el epígrafe dice: Para Luis Alberto, “¡Los Milrods son un caudal de eternidad agazapada en la espalda de un carpincho, loco!”

lunes, 2 de diciembre de 2013

Editorial
SE VA LA PRIMERA
                Comenzar y mantener en pie un emprendimiento económico siempre fue difícil en las islas del Delta. Ya lo entendía y explicaba Sarmiento en las páginas del “El Carapachay”.
Es conveniente, en principio, tomar la postura de “no innovar”, para observar y evaluar la dinámica social y natural del lugar que, hasta ahora, eran prácticamente los únicos condicionantes para llevar adelante alguna actividad comercial. Hemos visto fracasar durante años la puesta en marcha de ideas que, o bien por tener una mirada continental o por delirantes, acababan por desgastar al emprendedor, que perdía sus energías frente a los factores climáticos, de comunicación o simplemente por chocar contra la idiosincrasia de los isleños y visitantes que se negaban a recibir ciertas propuestas.
No es lo mismo tener un negocio en continente que tenerlo en la isla y eso no hay forma de que sea entendido por los gobernantes. No hay forma. Aquí perdemos días de trabajo por lluvias, mareas o cataclismos varios. Si hemos intentado hacer las cosas bien y tenemos algún, o algunos empleados a cargo, hay que pagar igual. Llueva o haya marea hay que pagarles. Aquí el costo de los fletes se duplica por la incorporación de un transporte más: la chata. Aquí no tenemos canales de comunicación para vender nuestros productos, si ni siquiera andan los teléfonos e internet es un lujo de pocos.  En la ciudad, si llueve o no llueve, si hay crecida o no, las actividades se siguen desarrollando de cualquier forma y no hay que pagar a empleados (involuntariamente) ociosos por cuestiones climáticas. Si el teléfono no anda la gente va a un locutorio y si no hay Internet a un ciber.  Acá nos comemos los codos pensando en cómo es que vamos a vender nuestros productos si no funcionan los teléfonos.
Todo esto sin contar el esfuerzo sobrehumano de mantener un monte que se nos viene encima, de levantar todo un comercio por la llegada de la marea, de los cortes de luz y de la baja tensión permanente que impide el funcionamiento de las máquinas industriales, de tener que instalar costosas torres para intentar establecer comunicaciones, etc., etc. Y es una mentira decir que en todos lados existen estos problemas energéticos o de comunicaciones porque como acá, apenas cruzando el Luján, nada funciona tan mal. Esto sucede a quince minutos de Tigre, no en la Tercera Sección de Islas.
Una institución isleña ha cerrado sus puertas hoy. Sabiamente sus responsables han dicho basta, tal vez, en el momento justo. Han puesto en la balanza muchas cuestiones, la última de ellas (lo especulamos) ha sido la sanción de las ordenanzas del Plan de Manejo, que niegan este tipo de comercios– industrias en esa zona de islas. Varias veces fueron clausurados por cuestiones relacionadas con su habilitación (que estaba en trámite pero nunca se obtenía) por la Municipalidad de Tigre a pesar  –vaya rareza- de haber sido uno sus proveedores.
Podemos convivir con la naturaleza perfectamente aunque resulte duro, vemos esa convivencia en el trabajo que realizan los productores forestales, pero no podemos luchar contra la horca que nos impone el estado Nacional, Provincial y Municipal que no comprende que las actividades económicas que se desarrollan en nuestro Delta deben ser fomentadas en vez de desalentadas con impuestos, multas, trabas y sanciones. Se nota que cada vez va a ser menos el espacio para el pequeño y mediano emprendimiento familiar isleño. En vez de esto, el camino está allanado para que haga su ingreso el foráneo fashion o la empresa constructora que pueda cumplir con todos los pagos y exigencias requeridas.

Hoy nos jodimos todos, los carpinteros que teníamos la posibilidad de comprar en la isla, tomar un mate y conversar largamente como vecinos con nuestros comerciantes y hasta el “Boletín Isleño” que ahora tiene un auspiciante menos, la pionera y querida: Maderera Los Negritos. 

sábado, 26 de octubre de 2013

MARICA RIVERO, PIRATA DEL DELTA. Por Alberto Muñoz para Boletín Isleño

La Pirata Marica Rivero y su esposo el Correntino Malo




Yo,  Doménico H., fui uno de los hombres que navegó con la Marica Rivero. Este diario escrito a los tumbos, quiere contar lo que se vio y lo que se sufrió al lado de esa mujer más dura que el quebracho.
Era pirata, como la otra, la “cojuda” Micaela Taborda.
Navegué con las dos, pero con la Marica se ganaba mejor y además dejaba que uno anduviera mamado día y noche. A la Marica no le disgustaba que yo contara su vida en un cuaderno,“...poné que soy alta, menos puta y que tengo todos los dientes; hablá de mí para entusiasmar a los gurises y para que me odie la milicada”.
Éramos unos veinte y fuimos a la caza de un vapor italiano, el Acqua Forte que navegaba por las aguas del Gran Paraná.
Sabíamos que merodeaba buscando fondear por una avería. Le anduvimos atrás durante varias noches. Esperábamos la niebla, porque en la niebla Marica se agrandaba.
Arremetimos por la popa y embocamos al vapor con un anzuelo de furia. La niebla no dejaba ver pero nosotros teníamos la ventaja de haber nacido en el infierno. Los marinos italianos eran grandotes y toscos, parecían viejos, algunos tenían manchas en el cuerpo como si hubieran sido atacados por alguna peste. Eran hombres rudos, se defendían bien, pero estaban  desconcertados por el modo en que aparecimos como fantasmas.
A la cabeza iba Marica pegando gritos y partiendo cabezas con el machete. La sangre se colgaba de la niebla y nuestras botas iban pisando pedazos de piernas y brazos, cabezas que saltaban, no enteradas de que sus cuerpos se meneaban por separado; parecían pollos pasados a degüello chocando contra las paredes como borrachos, con el cogote colgando. Estábamos tan cebados que no sé si en algún momento no matamos a alguno de los nuestros. No importaba demasiado, porque no valíamos nada. Cada uno defendía el pellejo como podía.
A mí me entusiasmaba el griterío, quería recordar lo que gritaban para escribirlo en mi diario, pero los italianos aullaban en una lengua extraña; yo suponía que el sufrimiento nos hacía decir a todos lo mismo, pero no, abrían la boca para rogar. Nosotros no sabíamos rogar, ni pedir, ni suplicar.
Cuando no quedaba nada ni nadie en pie, vi a Marica adentro de la niebla, fumando y chupando, con el pelo rojo de sangre. Tenía la mirada extraviada como si hubiera visto algo de otro mundo: -No me jodás virgencita, salí del barco porque lo vamos a quemar aunque se llene de santos!- gritó.
Nos llevamos las cosas más valiosas y le prendimos fuego al barco. El humo llegaba hasta el cielo y parecía que se llevaba las almas de los  muertos. Todo había terminado. Navegamos en silencio hacia cualquier lado. Me acerqué a Marica para hablarle, estaba medio ida.
 - Marica, vos viste algo, no?-
 - ¡¿Qué te metés?!, ¿Qué andás buscando escribir en ese cuaderno de mierda?...¿Qué sabés vos de las cosas que le pasan a una?-...  
-¿Era una virgen?... ¿Se te apareció una virgencita en el vapor?-
-Sí... -contestó- y era linda, pero no como yo. Medio asustada la pobre... poné que le faltaban los dientes, y que yo me levanté la pollera y le mostré la concha para que aprendiera, para que se hiciera mujer y se viniera con nosotros.

Fragmento del diario de Doménico H. “Mujeres piratas en el Delta”


Alberto Muñoz es vecino del arroyo Espera. Es dramaturgo, poeta, guionista de televisión (Okupas, magazine for fai) escritor y músico. Esta serie de relatos llamada "Historias Naturales" fue ideada exclusivamente para el Boletín Isleño.



sábado, 14 de septiembre de 2013

SE PRESENTÓ AYER "EL AMO DEL FUEGO" DE FRANCISCO VÁZQUEZ



En la tarde de ayer fue presentado el primer tomo de la novela "El difícil Paraíso" de don Francisco Vázquez, en la Biblioteca Popular Sarmiento, en Tigre. El autor se refirió a la dificultad de encontrar hoy en día escritores que hagan libros que hablen de regiones no urbanas; y expresó sobre la primera parte de su obra titulada "El amo del fuego": "Este libro no transita sobre el asfalto, no huele a escape de automotor".
"El amo del fuego" transcurre en el Delta entre los años 1891 y 1894, y es el inicio de una extensa obra que promete convertirse en un clásico de la literatura isleña.
Francisco Vázquez es escribano, y autor de más de treinta libros, entre los que se encuentran las novelas "Rabadán" y "El país de lo eternos", varios tomos de su obra poética, y hasta ha escrito libros de gramática práctica.
El libro ya está a la venta en las librerías "El Enebro", Constitución 1120, y "El Códice", 3 de Febrero 1143, de San Fernando, y en "Librería Sudeste", Cazón 1048, Tigre.



martes, 10 de septiembre de 2013

SOBRE EL FAMATINA, COLONY PARK, VACA MUERTA Y DEMÁS CALAMIDADES. (Y la cloaca abierta llamada Reconquista)


En todo este tiempo que se viene hablando sobre el extractivismo: la minería, la tala de bosques nativos, sojización, modos nocivos de extraer el petróleo, destrucción del Delta por barrios privados y demás calamidades veo, en la falta de información, un buen refugio para escapar de nuestras culpas.
            Cuando la linterna alumbra hacia el interior, alumbra mucho mejor.
            En los centros urbanos, que es el lugar en el que más se siente la protesta mediática de las clases medias con acceso a las comunicaciones sobre estos gigantescos emprendimientos, es donde mejor funciona como escudo personal la falta de conocimiento. En los ámbitos rurales se sufre, se lucha, se padece en silencio o se pelea con las pocas fuerzas existentes las consecuencias de todo este desastre.

Nos estamos comiendo el planeta


            Las megaciudades, mejor dicho, sus habitantes, son los principales impulsores del consumismo demencial que motoriza la ambición de los empresarios por abastecer a esos devoradores mercados. Allí se alimenta la ecuación: sacar-producir-usar-tirar. La fascinación por la tecnología utilitaria del hombre urbano de hoy, por la búsqueda de la Conexión Total, la Temperatura Ideal, por la obtención de la Completa Comodidad, como un moderno anhelo del antiguo Nirvana, hace que las “necesidades”/ “necedades” del individuo puedan ser multiplicadas hasta el infinito para luego ser satisfechas por quienes aquello producen.
El juego es perfecto: los fabricantes de esas Cosas (como el fallecido Steve Jobs, productor de Cosas de marca Apple)  son emulados tras su muerte como verdaderos reformadores de la humanidad, como Cristo, Buda, Gandhi o Lao Tse, y su aliado principal, la publicidad, que hoy ya ha sido elevada al rango de “arte”, hace lo que se precise al mejor postor.
            Respecto de la tan mentada “megaminería”, no hemos encontrado información accesible al gran público que diga qué se extrae de esas minas, para qué, qué se fabrica con lo que de allí se saca. Sería aterrador que al rastrear la genealogía de los objetos diéramos en la cuenta de que con esos recursos naturales extraídos de manera contaminante, se fabricaran los nuevos ídolos actuales: teléfonos celulares mágicos, tabletas, iPods, computadoras, redes infinitas de comunicación, electrodomésticos, máquinas y más máquinas. Lo mismo ocurre con el ahora famoso “fracking” para extraer petróleo.
            Cuando la linterna alumbra hacia el interior alumbra mejor, aunque duelan los ojos.
            No podemos seguir liberándonos de la responsabilidad que nos cabe como individuos en esta sociedad. Los políticos deben por supuesto impedir que todo esto ocurra, pero ¿quién de nosotros está dispuesto a hacer un radical cambio en su vida personal para que esto no siga pasando? Hablamos del cambio climático como de algo que nos es completamente ajeno, como inocentes que no tenemos ninguna culpa.

El monstruo del extractivismo se alimenta de nuestro consumo desenfrenado


            El sistema económico, el modo de extracción y producción, y la relación del individuo con las COSAS están en el banquillo. Si la explotación a los trabajadores y la división internacional del trabajo (con el consecuente imperialismo) no era suficiente razón para cuestionar el capitalismo, el problema ambiental –que también tiene su división internacional de la contaminación- trae a la palestra una nueva consigna para cambiar por completo este sistema horrible.        
Pero en el plano individual, ¿quién dejará de escalar la estúpida y demencial escalera de la tecnopelotudez para que no exista más la minería a cielo abierto? ¿Quién dejará de comprar terrenos en barrios privados que destruyen el Delta y otros lugares con el verso de lo “natural” (lo verdaderamente natural era lo que había antes de que ellos llegaran al lugar) porque es un buen negocio para invertir los ahorritos de la clase media? ¿Quién dejará de vivir en un barrio cerrado? ¿Quién dejará de ganar las exorbitantes sumas que trae el monocultivo de soja transgénica que sólo crece si se la rocía con el glifosato que contamina pueblos, mata campesinos e hipoteca la fertilidad de la tierra?
            . Un sistema económico es como un motor. Si al motor se lo quiere detener, no se le carga combustible y al momento se para. El consumismo extremo que produce toneladas de basura plástica y tecnológica se alimenta de dinero. Con la información, y con el coraje de asumir nuestras responsabilidades y un profundo cambio de vida, podemos elegir adónde cargarle combustible al sistema… y detenerlo.
            Hemos de pasar de la ecuación  inventar necesidades-sacar-producir-usar-tirar a la ecuación necesidad real de la humanidad-producir bienes que duren-reciclar.
            NO HAY PROBLEMA EN EL CERRO FAMATINA, EN VACA MUERTA, EN LOS MONTES DEL INTERIOR NI EN NUESTRO QUERIDO DELTA SI NOSOTROS CAMBIAMOS.
Si no estamos dispuestos a ir modificando gradualmente nuestra vida cada día, a tener menos cosas y más simples y seguimos protestando ante estos temas como si no tuviéramos nada que ver, somos unos hipócritas.